Opinión detallada de Cayetano
Cuando hago de "Cicerone" por Madrid apunto como visita obligada la Puerta del Sol. En más de una ocasión me ha llamado la atención que a la gente, cuando la ve sobre el terreno, le parece más pequeña de lo que pensaban. Supongo que tal vez la escena del día de Nochevieja con la plaza hasta los topes tiene algo que ver con su apariencia de un espacio mayor. También me sorprende que no suele ser un lugar que resulte muy atractivo. Reconozco que hay otros sitios mucho más llamativos, pero a mí, la Puerta del Sol me encanta.
Siempre que paseo por ella intento olvidarme de que soy residente en Madrid y trato de sentirme un visitante. Me gusta hacerlo porque siempre elijo desplazarme al centro de Madrid los sábados por la mañana que es cuando habitualmente no tengo que trabajar. Busco siempre un momento en que yo no tenga que ir con prisas para poder contrarrestar de ese modo mi calma con el bullicio de la Puerta del Sol. No puedo negarlo: a pesar de que soy gran amante de la tranquilidad, a mí ese jaleo madrileño ¡me encanta! Y recorro el lugar como si fuera la primera vez que lo visito, con ojos de sorprenderme y de dejarme llevar por todo. Me gusta fijarme en el reloj que cada 31 de diciembre nos da las campanadas, en ese kilómetro cero donde casi siempre hay alguien haciéndose una foto, en esa escultura tan nuestra que es el oso y el madroño, en ese cartel luminoso que anuncia los vinos Tío Pepe, en esa estatua de Carlos III que parece vigilar el reloj... ¡y disfruto como un niño! Forma parte de mi ritual entrar en la magnífica Pastelería La Mallorquina y tomarme un café con un bollo suizo o con una napolitana. Creo que es obligado hacer una parada en este estupendo establecimiento para recargar las pilas. Al salir, no resulta raro que me anime a comprar algún número de lotería en las hermanas de Doña Manolita, esas mujeres loteras que forman ya parte del mobiliario "humano" de la Puerta del Sol. Y es que eso: la Puerta del Sol es dinamismo y variedad. Turistas y ciudadanos de Madrid, gente con prisa y gente con calma, establecimientos comerciales de variada índole y, sobre todo, para mi gusto, un marco bonito.
La peatonalización de la plaza tuvo, como ocurre siempre en estos casos, sus defensores y sus detractores. A mí me parece que el resultado fue bueno y que es un lujo poder pasear por el centro de la capital de España un poco menos agobiados de coches.
Yo recomiendo empezar la visita a Madrid partiendo de este punto. Desde allí se llega fácilmente a la Plaza Mayor, a los mejores museos, al Palacio Real... Además, pese a las dimensiones de la ciudad, muchos atractivos turísticos quedan cerca de ella y no es necesario desplazarse en metro. La Puerta del Sol es una puerta abierta ideal para conocer el resto de Madrid.
Puerta del Sol9
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Posibilidad de pasear