Opinión detallada de LURDITAS
Muy cerca del centro histórico y su centro neurálgico, la catedral de Palma, continuando hacia la ciudad por el paseo del Borne, encontramos enseguida la calle Jaime III. Es una calle con un aire peculiar, mezcla de lo antiguo y lo nuevo, con edificios con grandes soportales que aparentan llevar más de cien años a sus espaldas, algo ennegrecidos por el constante tráfico que soportan frente a ellos, y que lucen en sus fachadas las tradicionales ventanas mallorquinas. Muy de aquí.
Y este es el tradicional entorno de las tiendas más reputadas de Palma, aquellas cuyos precios la mayoría de los de a pie no podemos costear, principalmente en moda, calzado, bolsos y joyerías. Si buscas las marcas más fashion y tradicionales, están aquí, en pequeños escaparates bajo los soportales.
Jaime III es también una calle muy transitada tanto por peatones como por tráfico rodado, lo cual le quita bastante encanto al pasear. Quizás no tenga el glamour y el escaparatismo de otras prestigiosas calles de compras de grandes ciudades, sino que mantiene por fuera un aire sensiblemente más oscuro, dejando el lujo y el glamour hacia dentro de las tiendas. Y entre sus paseantes lo normal es encontrar una sempiterna mezcla de mallorquines y turistas.
Un corte inglés en un lateral lo hace más asequible a la mayoría de los mortales. Si hay algo típico al ir de compras o pasear por aquí es desviarse unos metros por una de las calles perpendiculares para descansar y retomar fuerzas en la pastelería Can Joan de Saigo, con fama de hacer las mejores ensaimadas y helados. Para muchos esto es un ritual, una parada obligatoria a media tarde como parte integrante de una salida de compras.
En general es una visita que merece la pena, tanto si buscas comprar como solo ver escaparates o pasear por el centro de la ciudad.
Saludos!!!
Jaime III8