Opinión detallada de elm0505
elm0505
Paris, Francia97%
Hace un tiempo (no mucho) me fui de viaje de estudios con mis colegas a Mallorca. La isla me encantó aunque el viaje fue un churro, en especial por culpa del hotel.
Qué pena que me tuviera que llevar una impresión negativa de este viaje, porque Mallorca es una preciosidad, me encantaron sus paisajes de mar y montaña, sus contrastes entre el interior y la costa, sus riquezas naturales, etc. Nunca antes había visto un mar tan azul ni unas montañas tan verdes. Y tiene algo especial, no sé si es el olor a pinos que flota en el aire, pero cuando estás ahí te invade una sensación muy especial. Estando allí visitamos Valldemosa (la casa de Chopin), el monasterio de Lluch, la fábrica de las famosas perlas Majorica en Manacor, una fábrica de objetos de vidrio en Gordiola, las célebres y hermosas cuevas del Drach La isla será pequeña, pero hay un sinfín de cosas que hacer y sitios que conocer.
El pueblo mallorquín es amable, aunque algo reservado, no sé si es por su naturaleza o porque están ya bastante hartos de la otra cara del turismo (algo que sería muy comprensible): turistas que ven la isla como un paraíso donde emborracharse, orinar en las calles y destrozar el mobiliario urbano, especulación inmobiliaria, destrucción del medio natural, la mala educación de los forasteros que se creen que están en su pueblo, etc.
Así que con todo esto os recomiendo encarecidamente que visitéis esta hermosa isla, pero si lo hacéis ni se os ocurra alojaros en este horrible hotel, a no ser que queráis estropear vuestras vacaciones. Estuvimos alojados ahí una semana entera, y a pesar de que lo estaba pasando bien no había día que no soñara con salir de ese sitio para volver a mi casa (y comer la comidita caliente de mamá)
Sercotel Dalí4
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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Cama/Colchón
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Vistas
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Servicio de habitaciones
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De las habitaciones no puedo decir mucha cosa. Eran pequeñas, con una decoración inexistente, muebles cutres y muy mal acondicionadas porque ni siquiera tenían televisión, algo que para mí es primordial en un hotel mínimamente decente. Sobre todo la noche en la que me puse mala y me tuve que quedar mientras mis colegas se iban de parranda (cómo no). Sola, en la habitación, a las once de la noche, sin sueño qué iba a hacer sin una mísera TV con la que distraerme aunque fuera con la bazofia de "Salsa Rosa"? Creí que me iba a volver loca, con la única compañía de un discman que me prestaron y un suplemento de El País que alguien se había dejado por ahí. La única forma que había de ver la televisión era bajar a la sala contigua al hall, donde había una enorme TV de la que se había apoderado un vejete y que no hacía sino incordiar, pues se pasaba todo el rato cambiando con el mando de un canal a otro.
Se supone que las sábanas las cambian cada tres días (puajjj) Yo recuerdo que una de las mantas que nos tocó a mí y a mis tres compañeras de cuarto tenía varias quemaduras de cigarro, y uno de los cajones estaba roto, parecía que estuviéramos en un reformatorio. La habitación era minúscula pero se las habían ingeniado para meter dos camas individuales y una doble, de forma que parecíamos sardinas en lata. El balcón también era bastante pequeño.
Los cuartos de baño se comunicaban a través de las rejillas de ventilación y no había mucha intimidad porque era muy fácil oír las conversaciones y los "ruidos fisiológicos" de la gente de la habitación de al lado (lo mejor de todo fue escuchar a la chica más pija del instituto diciendo que llevaba una semana estreñida, ese tipo de información no tiene precio y más teniendo en cuenta cómo se expresó, ella que es tan "fina": "Jo tía, tengo que ir al baño que llevo ya sin cagar desde el jueves, o sea, una semana sin cagar, tía." XD ) Además no había pestillo, otra cosa fundamental para mí.
La piscina era normal, aunque ni siquiera la probé porque en marzo el agua estaba helada.
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Ambiente en la recepción
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Condiciones generales
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Recepción
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Personal
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Variedad de restaurantes
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Otros huéspedes
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Equipado para negocios
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Bar hotel
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Piscina y zonas exteriores
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Instalaciones deportivas
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Posibilidad de balneario
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Animación
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Lugar de descanso
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Este hotel, perteneciente al grupo Piñero, es de tres estrellas. El edificio fue construido en 1974 y renovado en el año 2004. Dispone de un total de 97 habitaciones repartidas en cinco plantas, 92 de ellas dobles y 5 suites. Cuenta con un jardín muy grande. El hall de entrada es bastante grande y cómodo, con unos sillones enormes en los que entrábamos dos personas. También disponían de un pequeño stand con souvenirs y postales en la recepción y una máquina de bebidas.
Al registrarte tiene que pagar una fianza de unos 10€ que se te devolverán a tu partida, en caso de que lo hayas dejado todo en buen estado.
Las únicas personas de ese hotel que se merecían un buenos días eran las cocineras y las señoras de la limpieza. Los recepcionistas sin embargo eran bordes y secos. Siempre nos recibían con cara seria, eran muy antipáticos y constantemente nos estaban llamando la atención aunque no hiciéramos nada (no digo que fuéramos unos santos, pero no montamos ningún escándalo ni hicimos ningún destrozo, eso lo puedo asegurar, además ya el primer día nos recibieron de esa guisa)
Y además no tenían educación, por una cosa que os voy a contar ahora. Que quede muy claro que con esto no quiero entrar en ningún debate político, yo respeto la posición de cada uno, así que no quiero ninguna polémica con esto. Resulta que esta gente era pro independentista, se les notaba un montón en sus conversaciones y muchas veces hablaban entre ellos en mallorquín. Hasta aquí bien. Sin embargo, no tenían ningún respeto y recuerdo que una vez estaba uno de ellos conversando con un cliente extranjero, hablando de sus esperanzas de que algún día Mallorca fuera libre y todo eso, pero hablando de los españoles con un desprecio tan grande, tratándonos de poco más que sanguinarios y asesinos, y sin importarle si tenía delante a cuatro españolas, para más señas castellanas, que podían sentirse ofendidas con sus palabras. Tanto como ofendernos no, pero nos quedamos muy impresionadas con la desfachatez del hombre. Podría haber tenido un poco más de educación y haberse cortado un poco, creo yo, más que nada por guardar las formas ante la clientela, ya que la política se discute en casa, no en el trabajo.
Imagino que también nos tendrían algo de manía (sobre todo por ser jóvenes), porque días antes de que nos fuéramos llegaron un grupo de turistas portugueses y con ellos eran más amables.
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Comida y bebidas
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Variedad de comidas
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Calidad de la comida
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Presentación de la comida
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Oferta de bebidas
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Ambiente en el restaurante
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Servicio
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A ver si las arcadas me dejan escribirTeníamos media pensión, por lo que normalmente comíamos fuera y cenábamos en el hotel, o viceversa. Ahí el restaurante consiste en un buffet, con no demasiada variedad, y con la particularidad de que no hay ni un solo alimento caliente, ni una triste sopa. Todo eran cosas frías: fiambres, ensaladas, etc. Incluso una vez pusieron una especie de filetes de pavo guisados fríos! Imaginaos la pinta, con la salsa toda solidificada que parecía una masa viscosaEl mostrador estaba algo revuelto, con hojas de lechuga y lonchas de mortadela por ahí tiradas, parecía un revolcadero de monos. Y recuerdo que una vez me serví un tazón de gelatina de frutas, y al llevarme la primera cucharada a la boca, tuve que escupirla corriendo. Tenía un regusto salado, como si se les hubiera caído caldo o salsa encima (espero que no hubiera sido la del pavo). Pasaba tanta hambre que a la hora del postre me metía a escondidas unas tarrinas de helado en el bolsillo y me subía a la habitación a zampármelas. Menos mal que mi amiga Miren tuvo la buena idea de llevarse unas cosillas de la matanza de su casa, envasadas al vacío (compárenme un triste pavo frío y viscoso con unos buenos embutidos de León, no hay color). Lo acompañábamos con pan, queso y patatas fritas y nos montábamos en el micro balcón unas meriendas de órdago.
Recuerdo que cuando volvíamos en el avión de vuelta a casa, oí a uno de los chicos decir: "Tengo unas ganas ya de comer comida de cuchara" En el Mc Donalds y en Bocatta comíamos mucho mejor que en el hotel.
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Ubicación y zona
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Localización (ciudad)
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Alrededores
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Conexiones de transportes
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Posibilidad de ir de compras
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Ambiente de noche
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Lugar tranquilo
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Instalaciones deportivas
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Nos alojamos en este hotel, en la zona de Cala Major y situado a un tiro de piedra del palacio de Marivent, donde pasa las vacaciones la familia real española. Para acceder al mismo hay que subir por una calle empinada justo enfrente de la puerta del palacio .A muy pocos metros hay una parada de autobús urbano que te comunica con el centro de Palma y con muchos otros destinos, pero está en una zona algo apartada. No obstante hay farmacias y otros servicios por la zona.
A unos diez minutos andando, siguiendo la carretera que va al centro de Palma, hay un gran centro comercial llamado Porto Pi, con un Carrefour y montones de tiendas y restaurantes.
Cerca hay una zona llamada Palmanova que está muy bien, con una playa preciosa y un minigolf muy entretenido, ideal para pasar el día en familia.