Opinión detallada de Luny
Un hotel casi escondido, que la gente apenas conoce y no suele tener muchas aglomeraciones. Con una situación genial al estar a menos de 200 metros de la playa buena de Peñíscola (la de arena fina) que está justo al lado del hotel Papa Luna. Yo se lo recomiendo a cualquiera.
Jaime I8
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Mobiliario
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Vistas
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En cuanto a las habitaciones tenían un buen tamaño, y con aire acondicionado (imprescindible en esa zona que más que calor es sofocón lo que te entra cada vez que pisas la calle). Los muebles estaban bastante nuevecitos para la antigüedad del hotel que tenía.
Las vistas eran normales unas daban a la Avenida principal que veías un poco de lejos el mar y casi todos los hoteles de la zona por la parte de detrás y el resto daban las vistas a la piscina.
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Instalaciones
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Apariencia/Arquitectura
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Condiciones generales
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Variedad de restaurantes
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Piscina y zonas exteriores
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Nos sorprendió muy gratamente pues aunque es algo pequeño, no es de esas moles de hoteles repletas de habitaciones, sino más bien un hotel casi familiar.
Su apariencia es bastante homogénea pues todas las habitaciones tienen terracita y la fachada mantiene su color blanco aún.
En mi caso lo que menos me gustó del hotel fue su piscina que era pequeñísima vamos acostumbra a otras piscinas de hoteles incluso mucho más sencillos que éste me decepcionó un poco, y bueno la gran pega que ponía todo el mundo era el aparcamiento que era diminuto, pequeñín, pequeñín...
¡Menudo descontrol! O llegabas súper pronto o vamos sobornabas al recepcionista vamos nosotros en 8 días sólo pillamos sitio dos días, el resto a dar vueltas o dejarle cerca.
El hotel sólo disponía de un restaurante con una cafetería algo pequeña, pudiendo entrar desde la piscina para tomar cualquier cosilla.
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Comida y bebidas
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Variedad de comidas
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Calidad de la comida
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Presentación de la comida
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Ambiente en el restaurante
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Servicio
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En cuanto a la comida no puedo objetar nada malo, ya que mezclaban el buffet (algo escaso para comidas o cenas) con un excelentísimo menú servido en mesa que completaba perfectamente las comidas.
Cuando yo estuve el cocinero era francés y en algunos de sus platos, sobre todo en la hora de la cena realizaba estupendos platos basados en la cocina de autor tipo "nouvelle coucine".
La calidad de la comida era de primera, poniendo un poco de todo cada día: pasta, verdura, carne, marisco, pescado, etc...
Lo único malo es que en la pensión completa nunca entran las bebidas y claro aquí es donde más dinero el hotelero porque una botella de agua no sé si eran 3,00 € o algo parecido, vamos carillo...
Pero por lo demás quedamos muy contentos el ambiente era muy bueno, el personal muy servicial y te ayudaban en todo lo que solicitabas!!
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Ubicación y zona
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Alrededores
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Posibilidad de ir de compras
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Ambiente de noche
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Lugar tranquilo
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La verdad es que cuando fuimos a este hotel, yo viajé con bastante mala gana pues fui de rebote ya que el hotel que pretendimos reservar fue el hotel Papa Luna, pero al tener tantísima demanda nos fue totalmente imposible, entonces el touroperador me ofreció este hotel que aunque le había vendido en un par de ocasiones no es que me hubiera llamado excesivamente la atención.
Su ubicación nos dio un pequeño problema, pues en esos años no se llevaba tanto lo de llevar GPS en el coche y claro, está en la Avenida Pigmalión, que por más que buscábamos y dábamos vueltas con el coche no la encontrábamos hasta que llamamos al hotel y nos dijeron que lo más fácil era bajar todo la Avenida Papa Luna y llegando a la altura del hotel Papa Luna continuáramos hasta el hotel Arena Prado y ahí giramos a la derecha cruzando una especie de puente y ¡por fin! damos con el dichoso hotel.
La distancia a la playa es a penas 3 minutos caminando es decir unos 200-300 metros y encima de la playa buena, la de arena fina, así que en es ese aspecto quedamos muy contentos.
Después teníamos la ventaja de que el hotel era muy tranquilo y se podía dormir plácidamente por las noches ya que no pasaba mucha gente por la calle al estar en una bocacalle de la más barullo.
Caminando tardabamos 5 minutos en llegar al Castillo que es donde mejor nos lo pasábamos y a la zona de bares, puestecillos ambulantes y toda la zona del Paseo Martítimo, así que aunque esté escondido ¡mejor!