Opinión detallada de LURDITAS
Ante los desorbitados precios de los hoteles de Islandia, donde en general no bajas de 180 euros la habitación de un hotel corrientillo de tres estrellas, cuando decidimos unos amigos y yo recorrer el pais este verano a nuestro aire desechamos la idea de alojarnos en hoteles al uso, y buscamos albergues y casas de huéspedes. Fue así como llegamos a esta casa de huéspedes, buscando algo más económico para dormir en Reykjavik, y la verdad es que salimos contentos.
Cuando llegamos la casa estaba cerrada y en la puerta había un cartelito diciendo que fueras dos números más abajo en la misma calle, y llamaras al timbre. Así lo hicimos, y enseguida bajó el propietario, que nos acompañó de nuevo hasta la casa, nos dió nuestras llaves y nos enseñó nuestras habitaciones. El señor fué bastante amable. Nos cobró las habitaciones, y se fué.
Mi habitación, individual, estaba junto a una de las dos cocinas para huéspedes con las que cuenta la casa. Estaba limpia, y la calefacción funcionaba perfectamente. Y esto es lo básico que tienes que buscar en Islandia!! La decoración era muy "ecleptica": un cuadro egipcio, y cuatro muebles desgarbados: la cama con un edredón, una silla, un aparador con folletos turísticos y una mesa de escritorio. Todo bastante dejado, pero apañado.
La habitación de mis amigos estaba mejor, decorada con más gusto, y más acogedora. La casa en general está bastante recargada de decoración, con objetos africanos y egipcios, y fotografías y títulos de la familia de los propietarios.
Cuenta con dos cocinas para huépedes, una en la planta baja, y otra en el sótano, donde está también el comedor y sala de estar, con una televisión y un vídeo. El saloncillo este no es muy alegre pues no tiene ventanas al exterior, es totalmente cerrado, pero dentro de lo que cabe, también se estaba bien allí. Al fin y al cabo, ibamos muy ilusionados al viaje, y lo veíamos todo de buen humor.
Las cocinas están bastante bien equipadas y nos apañamos bien para hacernos la cena y los desayunos allí. No sirven desayunos ni hay restaurante, así que viene bien para hacerte lo que quieras, y no arruinarte comiendo y cenando siempre en restaurantes porque, en este caso también, Islandia es de lo más caro que existe.
No sabría decir bien cuantas habitaciones tiene la casa, pero creo que unas 10 ó 12 es acertado. La mayoría dobles, y agradablemente amuebladas- al llegar estábamos nostros solos y las cotilleamos todas-.
Ninguna habitación tiene baño, sino que son compartidos. Creo recordar que había tres. Estaban bastante limpios y aceptables.
Aceptan tarjetas, como casi en todos lados de este pais, donde puedes hasta comprar el pan pagando con la Visa.
La zona está como a cinco minutos andando del centro de Reykjavik y de su parte turística. Es una zona tranquila, sin marcha nocturana, y se aparca bien por allí, así que creo que la localización es bastante buena.
Como anécdota simpática, me hizo gracia que las llaves de mi habitación me las dieran con un llavero con una foto de Lady Di. Realmente tuve que aguantarme la risa delante del propietario cuando lo vi, y en cuanto se dió media vuelta, nos partimos de risa al enseñárselo a mis colegas.
Como alojamiento económico lo recomiendo. Tengamos en cuenta que "económico" es teniendo en cuenta los precios de Islandia, porque con los que nos costaron las habitaciones en España hubieramos dormido en un hotel de tres o cuatro estrellas. Pero bueno, la cuestión era buscar algo limpio, decente, tranquilo y apañado, y esas funciones las cumplió perfectamente.
Reykjavík Cosy Guesthouse8
Valoración
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Habitación
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Tamaño
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Limpieza
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Mobiliario
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Estado de la habitación
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Diseño
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Cama/Colchón
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Instalaciones
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Condiciones generales
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Ubicación y zona
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Conexiones de transportes
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Ambiente de noche