elm0505
Paris, Francia96%
Ciao amigos
Hace una semanita que me fui a Roma de escapada y tuve la ocasión de alojarme en este hotel.
Lo escogí yo sin tener demasiada idea, tan sólo me preocupé de los siguientes aspectos:
Que fuera de 4 estrellas (la calidad de los hoteles en el extranjero suele bajar considerablemente)
Que fuera accesible y tuviera el metro cerca. Teniendo metro al lado, da igual si el hotel está cerca o a las afueras, te puedes mover de igual manera.
Y que las críticas en Internet no fueran excesivamente desfavorables. Consulté Ciao y TripAdvisor y no vi ninguna historia de terror, aunque también es cierto que las opiniones siempre las cojo con pinzas y las leo con mucha atención, hay gente muy tiquismiquis que se queja hasta de la marca de los cereales del desayuno...
Cumplidos estos tres requisitos, procedí a hacer la reserva en la agencia en un paquete que incluía avión y alojamiento.
El hotel
El hotel, es bastante nuevo, fue inaugurado en el año 2000, y anteriormente se llamaba hotel Millenium o algo así. Está situado en un barrio al este de Roma, a tan sólo dos paradas de metro de la estación Termini y a una de la estación Tiburtina. La parada de metro más cercana es Bologna, a unos 8 minutos a pie, y también hay una parada de autobús a unos 200 metros.
Está en una zona residencial y bastante tranquila, hay muchos negocios como farmacias, papelerías, tiendas de ropa, cafés, etc. Por la noche no se parecia signo ninguno de inseguridad, puedes pasear por ahí con total tranquilidad.
Es un hotel pequeño y tranquilo, sin hordas de turistas subiendo y bajando a todas horas.
Cómo llegar
La opción más económica y práctica (especialmente si vas con maletas) es coger el tren de cercanías (metropolitano) en el aeropuerto por unos 5 euros hasta la estación Roma-Tiburtina, trayecto que tarda unos 40 minutos. Una vez ahí, sales afuera y coges el bus 490 dir CORNELIA (el billete se compra afuera en la parada del bus, en una máquina expendedora amarilla)
En cosa de cinco minutos llegas a las parada LEGA LOMBARDA/PROVINCIE, que es donde te tienes que bajar, y que está a escasos cien metros del hotel. A mí me ayudó mucho haber visionado previamente la zona a través de Google Street View, para saber cómo era la parada y por dónde se podía llegar al hotel.
Recepción
El personal es educado y amable, hablan español
Fotos de Delle Province, Roma
Delle Province, Roma Delle Province, Roma
Delle Province, Roma Delle Province, Roma
Delle Province, Roma Delle Province, Roma
Delle Province, Roma Delle Province, Roma
Delle Province, Roma Delle Province, Roma
Hotel Delle Province, Roma
aunque con ellos chapurreé el italiano como buenamente pude, se ve que agradecen el esfuerzo. El check in fue instantáneo, y uno de los mozos nos acompañó a nuestra habitación en la primera planta y además nos subió las maletas, detalle que se agradece.
La recepción es amplia y acogedora, con alfombras, sofás cómodos y revistas para pasar el rato y un ordenador con acceso a Internet (desconozco si gratuito o de pago) También hay Wi-Fi gratis en todo el hotel.
Los pasillos y escaleras están cubiertos del alfombra, un detalle que a mí personalmente me es indiferente, pero que he visto que a algunos les da tirria. Teniendo en cuenta la limpieza del hotel, creo que no hay por qué preocuparse.
Un punto interesante es que el hotel dispone de servicio de recogida o llevada al aeropuerto bastante económico comparándolo con el taxi: el trayecto aeropuerto-hotel son 55 euros por coche, con un máximo de 4 personas, y del hotel al aeropuerto son 45 euros, en las mismas condiciones. Estuve haciendo cálculos y nos salía al mismo precio que el servicio de recogida que contratamos con la mayorista, así que conviene tener este dato en cuenta.
La habitación
La habitación no es excesivamente grande pero tampoco una "caja de zapatos" como llegué a leer en algunas opiniones de Trip Advisor. La decoración es clásico y elegante, sin estridencias, y sin esa decoración hortera que suelen tener las habitaciones de hotel. La pared estaba pintada en un tono vainilla y estaba impecable, sin manchas ni desconchones. Las camas, separadas, eran muy cómodas, las sábanas suaves, las mantas no picaban. El suelo, de moqueta, estaba muy limpio. Había un colgador para los abrigos, un soporte metálico, para la maleta, un escritorio con silla, dos mesitas de cabecera, una tv de pantalla plana con canales por cable (españoles se veían TVE Internacional y Canal 24 horas) y un armario en el pasillo con perchas, y con una caja fuerte electrónica sin cargo cuya combinación tenías que elegir tú en caso de que quisieras usarla. Encima del escritorio había una carpetita con bloc de notas y sobres, un cuestionario sobre el servicio y una guía sobre la ciudad que nos fue muy útil durante toda la estancia. También nos ponían todos los días dos vasos de cristal con su tapa de papel.
El baño, moderno y agradable, estaba impecablemente limpio, tenía bidet, ducha con mampara, un enorme calientatoallas que se agradecía mucho tras la ducha, WC debidamente precintado, papelera, y un lavabo encastrado con mucha superficie para colocar los potingues. Había bastante toallas: dos de baño, dos de mano, una para apoyar los pies al salir de la ducha y otras que no usamos y que creo que eran de tocador. Nosotras las dejábamos en el calientatoallas y nos las cambiaban todos los días. Las amenities del hotel también eran de muy buena calidad: había gel de ducha, leche corporal con aroma a higuera, champú, jabón en pastilla, lustrador para zapatos, etc. incluso jabón íntimo para el bidet (y no testado en animales, según la etiqueta)
Las camas son súper cómodas, a mí no me costó nada pegar ojo en ellas, aunque también casi siempre llegaba agotada, pero eran muy agradables. El aislamiento acústico de las ventanas es excelente, no se oye ni un ruido de la calle. Nuestra habitación estaba al lado de la escalera y tampoco escuchamos mucho ruido, aunque a veces nos llegaba algún sonido de la habitación de al lado, pero poca cosa.
Un punto a recordar si vais en invierno: la calefacción la ponen demasiado alta, incluso para mi gusto, con lo friolera que soy, así que recomiendo llevarse un pijama finito si no queréis sofocaros al dormir. Al final terminamos durmiendo en manga corta, porque nos asábamos. En el hipotético caso de que sintáis frío por la noche, hay más mantas en el armario.
Restauración
En este hotel sólo se sirven desayunos, la única pega que le veo, porque a veces al llegar agotada por la noche se agradece poder comer algo sin tener que salir del hotel, aunque en la zona hay muchos sitios para comer: un restaurante pizzeria en la misma calle del hotel, la cafetería de la esquina, etc. Nuestro local favorito era un sitio de pizza a taglio de los alrededores donde comprábamos pizza al peso, bebidas y bolas fritas de arroz con tomate y mozzarella (se llaman supplì) Lo llevábamos a la habitacion y nos lo comíamos ahí mientras veíamos la tele. En recepción nunca nos dijeron nada ni nos llamaron la atención por subir con las cajas de pizza.
Por otro lado los precios del minibar son bastante económicos si aún así te quedas con hambre: una botella de agua (de vidrio, no plástico) de un litro por 0,90€, una bolsita de patatas por 1€, etc. Si te apetece picar algo tampoco te vas a arruinar por hacerlo (ver fotos)
El desayuno se toma en la sexta planta. Se trata de una terraza cubierta y climatizada, donde disfrutar tranquilamente de tu desayuno con agradables vistas del barrio. El desayuno, de tipo buffet, es muy completo: hay zumos, pan, bollería, embutidos, quesos, fruta, cereales, café, leche, té, etc. Todo lo que se te pueda antojar a esas horas. Lo único que no me gustó de ahí fueron los zumos, que eran de máquina y bastante malos, para no variar; luego, algunos días el pan estaba bastante seco. Pero por lo demás me pareció un buffet de calidad aceptable. Esos días nos hicimos unos desayunos pantagruélicos para afrontar el día con mucha energía.
Personal
Una de las cosas que más me sorprendió de Roma fue la amabilidad de la gente, no me esperaba esa calidez en una capital. En todos los sitios donde hemos parado o preguntado algo, o pedido ayuda, nos han tratado muy bien, ya fuera en zonas turísticas o fuera de ellas.
En el hotel tampoco era muy diferente: los de recepción eran bastante educados y amables, y las señoras de la limpieza de las plantas también, ahí la gente siempre te saluda con un "buongiorno" y una sonrisa, nada de murmurar un "Hola" o "Buenos días" entre dientes.
Pero de todos ellos mi favorita es la chica que se encarga de recoger las mesas del desayuno y servir las cosas. Es un amor de persona, muy simpática, sonriente y muy amable, no olvidéis nunca decirle "buongiorno" al entrar, ya que más de una vez vi como algunas personas no le devolvían el saludo y me daba mucha pena. No todos los días te encuentras a personas tan amables y eficientes en su trabajo como ella, se agradece que te den los buenos días con una sonrisa sincera en la cara.
De todos modos en la vida nunca hay que perder la humildad y los modales, hay que tratar siempre a la gente como te gustaría que te trataran a ti. Hay personas que se creen que el hecho de estar en un sitio pagando les da derecho a tratar a los empleados como basura y las cosas no son así.
Si eres educado, recibirás educación de vuelta, es así de simple.
Conclusión
Me he llevado una sorpresa muy agradable con este hotel. Muchas veces he ido a hoteles de 4 estrellas, tanto en España como en el extranjero, que han sido una completa decepción, pero con este ha sido todo lo contrario. No me había hecho muchas ilusiones antes de ir, pero mis expectativas fueron superadas con creces, este hotel se merece totalmente todas y cada una de sus cuatro estrellas, está a la altura y encontrar un hotel de estas características en el extranjero es una inmensa suerte. De no ser por el tema de la restauración le pondría cinco estrellas, pero tampoco es un detalle con tanta importancia.Puntos a favor:
Bien situado y comunicado
Limpio
Bien decorado
Amabilidad del personal
Confortable y acogedor
Puntos en contra:
Sólo ofrece desayunos
Sólo hay un ascensor y es muy lento
Desde aquí solo puedo decir que lo recomiendo plenamente al 100% y que si un día vuelvo a Roma, probablemente repetiré.