Opinión detallada de Ryancom
Ryancom
Madrid, España98%
En el último puente de diciembre, estuvimos en Salamanca y para alojarnos elegimos dicho hotel de 4 estrellas ya que particularmente, no teníamos ninguno de referencia.
El elegir dicho hotel y no otro, se basó en la cercanía del centro y el precio aunque en época de puente todo estaba disparado por las nubes por lo que daba igual en gran medida esto último. Así que tras mirar en trivago y en otras webs, decidimos que esta era una ópción bastante buena, a pesar del precio que era elevado respecto a un fin de semana normal y encima sin desayuno.
La parte negativa de estar en el centro de una ciudad, suele ser siempre el mismo y este es el problema de aparcamiento. La mayor parte de las ciudades tienen un centro peatonal o zonas sólo para residentes lo que dificultan el hacerlo próximo al hotel. Desde este punto de vista hay algo positivo ya que el hotel tiene un aparcamiento concertado próximo al hotel y el precio de este no resulta muy caro para todo el fin de semana y más sí vais varias personas como fue nuestro caso. Lo curioso del parking fue que era bastante pequeño y los coches estaban en doble fila por lo que sacaban uno para mover otros. Por este motivo hay que dejarles las llaves y he de decir que aunque nos sonó raro, no hubo ningún tipo de problema.
Respecto al hotel, decir que esta situado junto a la Plaza Mayor y para que os hagáis a la idea, hay una puerta de acceso al hotel que se encuentra en una de las galerias de la plaza. Así que el moverse por el centro de Salamanca es sencillo con un plano ya que los monumentos más representativos, estan bastante cercanos unos de otros. Además en las próximidades del hotel hay zonas de bares y tiendas por lo que la ubicación es un privilegio y no un problema.
Al acceder al hotel se puede comprobar que está adaptado para personas de movilidad reducida ya que la entrada principal tiene su rampa de suave inclinación y es bastante amplia para su fácil acceso.
El hall del hotel es bastante amplio y digo esto ya que hay hoteles antiguos o muy céntricos que no tienen esa disposición. A la derecha de la puerta de acceso se encontraba el mostrador dónde facturar y recoger la tarjeta de la habitación y a ambos lados del mostrazor, una zona de sillones para descansar, charlar o incluso tomar algo ya que hasta allí solía acceder el camarero y preguntar sí se quería tomar algo. Además justo en frente del mostrador, hay una mesa con planos e información muy útil y esto lo digo con conocimiento de causa ya que un folleto en concreto no resultó más que apañado ya que había un recorrido monumental con horarios y precios y otro de tapas dónde te reflejaban comidas típicas de cada bar.
Otra de las anécdotas es que al ir en ambiente navideño, había un árbol muy grande y estaba adornado junto a otros elementos decorativos cómo la mascota del hotel o al menos en invierno ya que era un muñeco de nieve llamado Catalonio.
Una vez atendidos por los recepcionistas que he de decir que me resultaron muy amables y educados, subimos a la habitación para dejar las maletas por uno de los ascensores y en él, pude ver anunciado el desayuno buffet que creo recordar que eran 7,5€ por persona. La verdad que tuvimos la intención de ir el último día pero cómo habíamos conocido un bar muy apañado, bien servido y más barato pues dejamos esa opción de un lado.
La habitación era normalilla de tamaño, no os esperéis nada del otro mundo aunque he de decir que unas de otras eran diferentes ya que cogimos dos y la de al lado era más amplia pero en cambio el cuarto de baño era más pequeño y lo curioso es que los baños eran muy grandes para el tamaño de la habitación.
La habitación estaba decorada con muebles de madera y en ella se podían encontrar grandes espejos para aquellos que les guste verse bien antes de salir. Una cama de matrimonio, una mesita de noche a cada lado, un escritorio, un mueblecito dónde se encontraba el minibar con un buen surtido, una especie de mesa para dejar las maletas, un armario empotrado grande con dos hojas bien equipados con perchas y cajones y una caja fuerte, eran los componentes de esta. Decir que la caja fuerte era de pago por lo que se debe avisar en recepción sí se quiere hacer uso de esta.
El baño como dije era amplio con dos lavabos, un espejo grande que cogía casi todo el largo, una bañera, un calentador de toallas, un espejo de aumento, un secador y los demás componentes típicos de un baño. Lo mejor era el doble lavabo para no tener que esperar y secarte con las toallas calentitas. Además el baño estaba bien surtido con los componentes típicos de uso necesario cómo geles o champú.
Otro de los servicios gratuítos que se podía solicitar era el internet Wifi. Para ello, bastaba con pedir la clave de acceso en recepción que muy amablemente te daban. Así que no os olvidéis sí tenéis portatil ya que puede ser necesario o útil para buscar alguna dirección o lugar.
Desde el punto de vista de la limpieza, he de comentaros que estaba todo muy limpio y que cada día recogían la habitación cambiando todo lo necesario para el aseo. Desde ese punto de vista, no podemos tener ninguna queja.
Quizás lo peor por poner un pero es que esta al lado de la Plaza pero tanto este como sus habitaciones, dan al otro lado y he de decir que la calle y las vistas desde la ventana no eran nada buenas. Eso sí, creo recordar que tenía un doble acristalamiento para proteger del ruido y del frio aunque esto no era problema ya que el hotel esta bien climatizado para poder adaptar la temperatura a las necesidades del cliente en todo momento.
Así que con todo esto, he de decir que el hotel es una buena opción ya que al estar tan céntrico, os dará más juego a la hora de moveros y además ahorraréis en taxis ya que siempre se bebe algo y el mover el coche, no sería una opción adecuada.
Catalonia Plaza Mayor Salamanca9