Opinión detallada de El_Viajero
El_Viajero
Jerez de la Frontera, España86%
Para llegar fácilmente al barrio de la Macarena basta con seguir las abundantes indicaciones que conducen a Isla Mágica. Cuando estemos a punto de cruzar el río Guadalquivir usando el puente de la Barqueta estaremos en este famosísimo barrio sevillano. No hay pérdida.
Junto con Triana, es la Virgen más popular de Sevilla.
Aunque las guías de turismo dicen que dio nombre al barrio en que se ubica, fue precisamente al revés. Cuando Julio César acabó su campaña en Hispania licenció a los veteranos de la Legio Septima distribuyendo lotes de tierra, aperos y ganado.
Uno de ellos, llamado Macario, consiguió gran fama en el mercado de Hispalis por la calidad de sus tomates y lechugas, atrayendo a otros compañeros a exponer sus productos en el mismo lugar. De donde decidieron residir en el mismo lugar, fundando una centuria.
Luego dicho asentamiento fue amurallado y recibió como nombre Macariusena.
Por ello la Virgen de la Esperanza recibió el apodo de Macarena, por hallarse en dicho barrio.
En este barrio funcionaba el Hospital de las Cinco Llagas. La necesidad de ilusión por parte de los enfermos generó que en 1595 se fundara la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza y Hermandad de Penitencia en el convento de San Basilio, trasladándose algunos años después a la parroquia de San Gil.
Esta cofradía de penitencia se dedicaba a tratar a los enfermos y a practicar la caridad con los indigentes, saliendo a procesionar en 1624. En recuerdo de los romanos fundadores del barrio el paso del Cristo es escoltado por una centuria de legionarios que aquí se les llama los armaos.
En 1936 ardió el templo de San Gil y la Hermandad decidió construir uno nuevo, esta vez frente al Hospital.
En 1941, tras cinco años de obras, se construyó la nueva iglesia, frente al Hospital, en estilo neobarroco, a cargo del arquitecto Angel Gómez Millán.
En 1964 la imagen de La Macarena fue canonizada en la Catedral hispalense.
En 1966 la iglesia recibió el título de Basílica.
Es visitable desde las 9 de la mañana a las 9 de la noche, excepto de 1 a 5 de la tarde. Su Museo, donde se cobra una mínima entrada, cierra una hora antes.
Delante de la Basílica está la Puerta de la Macarena. Magníficamente restaurada era la entrada de la muralla del barrio. Como la iglesia, exteriormente, utiliza como base de su decoración el color albero o rojo claro, destacando los elementos arquitectónicos en blanco. Esta bicromía es propia de Sevilla y constituye la base del estilo barroco andaluz, junto con el alicatado y la multiplicación de torres.
La fachada de la Basílica está concebida como un arco triunfal. Columnas toscanas que pertenecieron a un cine sevillano sostienen un entablamento sobre el que destaca una hornacina con la imagen de la Esperanza con un ancla, su atributo.
En cierta forma la sencilla fachada recuerda la de la Virgen del Rocío. Con su espadaña recortada contra el cielo. La base de la fachada es el blanco, utilizándose el albero o rojo claro para las columnas y entablamentos, al revés de las Puerta de la Macarena.
Tiene una sola nave con cuatro capillas laterales. Nada más entrar lo que se ve es la imagen de la Macarena en el Retablo Mayor.
La talla, aunque con ciertas reticencias por parte de algunos estudiosos, se atribuye al taller de La Roldana. Es una imagen única en el mundo mariano porque a pesar de tener cinco lágrimas en su rostro parece como si sonriera ligeramente. Su autor o autora consiguió el efecto deseado, porque se trataba de la Virgen de la Esperanza, destinada a dar consuelo a los enfermos y a sus familiares. Una imagen dolorosa no tendría sentido.
En la bóveda hay pinturas sobre la vida de la Virgen, al final los cuatro papas en cuyos pontificados se han producido hechos significativos para la Hermandand: Pío XII que coincidió con el comienzo de la obra, Juan XXIII que autorizó que se la canonizara, Pablo VI que lo nombró Basílica Menor y Juan Pablo II que beatificó a Sor Angela de la Cruz.
En los muros pinturas de Rafael Rodríguez Hernández, con la misma iconografía.
Además del Retablo Mayor, un retablo en cada capilla. En madera dorada, de Rafael Fernández del Toro y Luis Ortega Bru.
El Cristo, conocido como Cristo de la Sentencia, fue tallado por Felipe de Morales a mediados del siglo XVII.
En el Museo se hallan las joyas y los pasos que procesionan en la madrugada del Viernes Santo.
Es una iglesia sencilla, pero impresiona contemplar la devoción que tiene esta Virgen de la Esperanza, así como su semisonriente rostro. Y es que el pueblo de Sevilla llevará siempre en su corazón a la Virgen que le da consuelo, su Macarena.
Basílica de la Macarena9
Valoración
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Arquitectura
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Es una iglesia pequeña pero tiene una imagen que siempre está rodeada de fervorosos fieles. Más allá de la belleza del barroco andaluz del templo en que se halla, es una imagen con una capacidad de atracción fabulosa. Mirarla a los ojos impresiona.