Opinión detallada de elena_bd
elena_bd
Düsseldorf, Alemania93%
La magia del poeta Sevillano Gustavo Adolfo Bécquer persigue algunos rincones de la ciudad dejando leyendas abiertas y avivando los anhelos del Romanticismo, de la tragedia dolorosa del amar. Uno de los rincones más perdidos, más buscados y más visitados de Sevilla es sin duda el monumento a Gustavo Adolfo Bécquer situado en el parque de María Luisa.
El monumento se irgue rodeando a un ciprés centenario plantado en 1850 y fue obra del escultor Lorenzo Coullent Varelo y fue construida por encargo de los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, quienes, para lograr tal homenaje, cedieron los derechos de autor de su obra La Rima Eterna.
El busto de Gustavo Adolfo Bécquer, ataviado con una capa española sobre su hombro izquierdo, se encuentra sobre una pilastra de mármol en el centro, se encuentran tres estatuas de mujeres que falsamente han sido identificadas con las tres Gracias y que representan las tres etapas del amor: el amor que aparece, el amor que vive y el amor que muere. El conjunto lo completan dos figuras de bronce que representan a Eros- Cupido tanto de niño, como de adulto, alcanzado por sus propias flechas del amor.
La magia de este lugar se palpa cuando al atardecer las sombras recubren la figura del poeta, la bruma nos rodea y las hojas se tambalean con el soplo del viento. Es entonces cuando parece que escuchamos los versos susurrados del poeta. Encontrar este lugar no es tarea fácil y menos para los forasteros, pero es digna de admirar esta joya escultórica. Animo a los aventureros a adentrarse en el Parque Marialuisa en busca de la figura, pero para quien quiera dirigirse rápidamente a ella aquí tiene un par de pistas:
Se ubica en la Avenida de Gustavo Adolfo Bécquer, dentro del parque, y se puede acceder desde la primera entrada al parque que nos encontramos en dirección a la Plaza de España desde el Prado de San Sebastián.
Monumento a Bécquer10