Opinión detallada de El_Viajero
El_Viajero
Jerez de la Frontera, España97%
Fue construida a principios del siglo XIII, en 1220, por el gobernador de Sevilla, Abú l-Ulá, recibiendo como primer nombre Torre de las Doce Caras, en árabe, claro (bury al-dahab). Luego se llamó Borg al-Azahal, haciendo referencia al intenso color dorado de la torre por estar recubierta exteriormente de azulejos. Era la defensa marítima de Sevilla, pues al otro lado del río estaba la Torre de la Fortaleza y se tiraba una gruesa cadena entre ambas para impedir el acceso a los barcos.
Retrasó la reconquista, haciendo imposible todos los asaltos a Sevilla, hasta que en 1248 una flotilla mandada por Ramón de Bonifaz logró romper la cadena.
Por dentro es bastante austera, como corresponde al estilo almohade de su constructor. Una rampa que lleva hasta la parte superior y una sala circular por planta con estrechas aberturas desde las que se defendía la ciudad. encarnizadamente.
La planta es dodecagonal, doce lados, en la parte inferior, acabando con una cinta almenada. Se estructura en tres plantas, con bóvedas de aristas.
Un segundo cuerpo, de ladrillo, tiene forma hexagonal, seis lados. Con decoración cerámica de las clásicas cintas verdes musulmanas contrastando con los tradicionales arcos andalusíes.
Luego un tercer cuerpo circular, que es un añadido histórico, y desentona con el conjunto de la Torre. Fue construido por Sebastián Van der Borcht en 1760 y si por mí fuera hace tiempo que lo habría demolido.
Cuando Fernando III tomó Sevilla la Torre del Oro se transformó en palacete. Los cronistas cuentan que aquí residía doña Aldonza, amante oficial de Pedro I el Cruel.
Pero, como era costumbre de los reyes cristianos, la Torre como edificio emblemático de la ciudad, fue convertida rápidamente en prisión medieval.
Posteriormente, cuando Sevilla se convirtió en el puerto de entrada de los metales preciosos que llegaban de América la Torre fue utilizada como almacén. Esto fue por dos causas, la primera que los almacenes previstos rápidamente se demostraron insuficientes y porque la rapiña aconsejó pronto utilizar un almacén más seguro que los que hasta entonces se usaban.
En 1755 sobrevivió en mal estado al gran terremoto de Lisboa, el que modificó el curso del Guadalquivir y gran parte del litoral andaluz. Tardaron cinco años en arreglarse los destrozos producidos en la Torre, consecuencia de esta reparación se le añadió el cuerpo superior. Pero el Marqués de Monte Real propuso demoler la Torre para ensanchar la avenida junto al río. El pueblo se movilizó y planteó su queja al mismo rey, quien anuló la demolición.
En 1869 los revolucionaron comenzaron a desmantelarla, como hicieron con gran parte de las murallas urbanas. Otra vez fue el pueblo el que se opuso a la desaparición de su símbolo. Desgraciadamente los destrozos convirtieron la Torre del Oro en una Torre albarrana común. La venta de los azulejos, sorprendentemente, no ha sido aún subsanada por las autoridades. No entiendo el por qué, en la restauración efectuada en el año 2005 no se procedió a recubrir la Torre de azulejos dorados, a fin de que recupere el efecto visual que la hizo única en todo el mundo y que le ha dado su singular nombre.
Es visitable. Desde 1944 alberga un Museo Naval. Se pueden contemplar grabados antiguos, cartas marinas, maquetas, instrumentos de marear (de navegar), documentos históricos, etcétera.
Particularmente la instalación del Museo Naval en la Torre me parece un acierto, aunque los fondos de este Museo no sean muy significativos por el escaso espacio de que dispone.
El Museo es visitable de martes a viernes de 10:00 a 14:00 horas. Sábados y domingos de 11:00 a 14:00 horas. Cuidado que el aforo, por razones de espacio, es limitado y la taquilla cierra media hora antes del horario oficial. Los grupos superiores a 20 personas, muy usuales en esta Torre, destino frecuentado por excursiones, deben reservar previamente en el teléfono 954 22 24 19. Lunes y festivos abstenerse, porque cierran. En Agosto tampoco se abre, porque se aprovecha para las tareas de mantenimiento
Pero lo más importante de la Torre del Oro es su vista panorámica sobre la arteria principal de Sevilla que es el río Guadalquivir. Su hermosa silueta nos hace recordar que procedemos de un pasado medieval en el que hubo de levantarse murallas y defensas contra la ambición de los hombres. Un pasado en que en Sevilla convivían pacíficamente las tres comunidades históricas (judíos, musulmanes y católicos), sin problemas entre ellos de ningún tipo. Cada una con su propia religión, sus templos, sus ritos y sus costumbres y leyes, estando sólo el cadí para decidir en caso de que no se pusiesen de acuerdo entre ellas. Un ejemplo de tolerancia que fue destruido por la fuerza de las armas.
Puede que el recuerdo difuminado de aquella época de paz y convivencia es lo que haya hecho que el pueblo sevillano, amante de la paz, se haya movilizado cada vez que han intentado derribar su torre, su atalaya.
Torre del Oro10
Valoración
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Accesibilidad
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Por dentro es todo rampa. Se echa en falta un ascensor que nos lleve a la parte superior, pero los ascensores no formaba parte de la cultura andalusí. En todo caso se debería de permitir la subida a caballo, como hacían los soldados que custodiaban esta torre defensiva.