Opinión detallada de catland
catland
Madrid, España98%
El Palacio y la Quinta de Monserrate, es un lugar que no aparece en la mayoría de los itinerarios turísticos que se realizan en Sintra, hay tantos lugares por visitar en esta ciudad monumental, que la mayoría de los turistas pasan un sólo día aquí, bien porque se hospedan en Lisboa y tienen que volver a dormir, o bien porque están haciendo un circuito a lo largo del país y no disponen nada más que de unas pocas horas que alcanzan sólo para visitar los monumentos más turísticos: el Palacio Nacional y el Palacio de Pena.
La primera vez que visité Sintra me ocurrió exactamente esto, íbamos en un circuito que recorría la zona de la Costa de Lisboa, y en Sintra sólo dispusimos de tiempo para visitar el Palacio Nacional, por lo que en ese mismo momento me prometí a mi misma que en la próxima ocasión me encargaría yo de organizar el itinerario y no habría un solo lugar en toda la ciudad que me quedase con las ganas de visitar, y por supuesto que lo cumplí. Años después dedicamos cinco días a la ciudad y por fin pude saciar mis ganas de poder disfrutar de la ciudad, sin prisas, dedicando a cada lugar el tiempo que merece.
Por motivos obvios, me identifico con el nombre del monumento, porque como muchos de vosotros sabéis me llamo Montse. Incluso al sacar la entrada les enseñé el DNI y en tono de broma, les comenté que como mi nombre es Monserrat, el acceso a la Quinta Monserrate tendría que ser para mi gratuito, je., je., Hay dos modalidades de visita: libre o con guía, os recomiendo esta última, se trata de una visita privada a un módico precio con guía en tu propio idioma, sale un poco más caro eso sí, creo recordar que fueron 6 € cada uno, echando cuentas la diferencia era de unos 2 euros más por cabeza, pero recibimos una auténtica lección de botánica, impartida por la encantadora guía Margarita, que nos acompañó durante todo el recorrido, y nos enseñó todos y cada uno de los rincones por descubrir en este maravilloso lugar, que entrando con la entrada libre seguro que nos hubiéramos perdido, porque al no ser entendidos en la materia, no distinguimos una huevo de una castaña, je., je., o mejor dicho una camelia de una azalea. Hay más de 2.500 especies diferentes dividas por zonas: Jardim do Mexico, el Jardim do Japon y el Vale dos Fetos (valle de los helechos), junto a manantiales, grutas e incluso ruinas, de pega, pero que dan un toque muy romántico a este paraíso (ver fotos) . Un amplio desnivel separa el bosque del palacio, parece una gigantesca alfombra de césped, mi hija difrutó como una enana, no se cansaba de bajar una y otra vez rodando mientras nosotros, ya con la lengua fuera intentábamos llegar arriba
Según nos contó la guía el acceso al palacete es restringido, sólo puede visitarse acompañado de guía privado, no sé si era porque en ese momento parte de las instalaciones estaban en obras y lo hacían por motivos de seguridad o lo hacen para la preservación de edificio, lo cierto es que cuando llegamos la puerta de acceso, en la zona lateral del edificio, estaba cerrada y la guía tuvo que llamar a través del móvil al guardia para que nos abriera la puerta. Pero si el edificio por fuera es impresionante, con su fachada estilo gótico, coronado por cúpulas rojas, con balcones de arcos moriscos adornados con azulejos, por dentro es aún mejor, aunque está completamente vacío . La decoración a base de arcos de estilo oriental te recuerda a la Alhambra. Visitamos la sala de música con grandes ventanales y toda en color blanco lo que aumentaba su gran luminosidad. Subimos al piso de arriba donde estaban las habitaciones de los niños y del servicio y nos llamó la atención la presencia de unos inesperados inquilinos, los murciélagos, algo por lo visto bastante habitual en esta zona. Durante la visita Margarita nos fue contado la historia de la Quinta y el Palacio, por lo visto en principio pertenecía a una orden religiosa y tras un viaje de peregrinación a Cataluña, un fraile mandó construir una capilla en honor a la Virgen de Monserrat, de ahí viene el nombre, posteriormente fue pasó a manos privadas. En 1790 lo compró un millonario inglés que mandó construir el palacio, pero que posteriormente se arruinó y tuvo que alquilárselo a otro compatriota con más posibles, que se encargó de reformarlo e iniciar las obras del jardín gastándose toda su fortuna, por lo que pronto otra vez la quinta fue abandonada hasta que en 1856, nuevamente un millonario inglés, Francis Cook, se encarga de gastar su fortuna en reformarla, arruinándose también, por lo que intentó vender la Quinta y el palacio al Estado portugués pero no lo consiguió y no tuvo más remedio que vendérselo a un judío que se encargó de vender al mejor postor todo el mobiliario, obras de arte y objetos de valor, artesonados del techo, etc, descabalando una auténtica colección de arte que durante años se habían encargado de reunir sus propietarios, cuando por fin en 1947 el Estado compró el palacio se encontraba arrasado y prácticamente en ruinas. Afortunadamente las obras de rehabilitación le han devuelto parte del esplendor que debió de lucir en otros tiempos, y que incluso el famoso Lord Byron llegó a disfrutar.
Tras visitar el palacio salimos por la puerta principal, que conduce directamente al "Caminho Perfumado", un sendero llamado así por el aroma de las flores, junto a las pérgola unas escaleras de piedra nos conducen a una gruta artificial con una preciosa fuente y bancos también de piedra, donde Margarita se despide de nosotros para acompañar a ir a recoger a otro grupo, espero que disfruten tanto como nosotros de la visita.
Palacio Monserrate10
Valoración
-
Accesibilidad
-
Se tiene que ver
-
Barato
-
Arquitectura
-
Diversidad de plantas
-
Grado de descanso