Opinión detallada de Alexpintor
Alexpintor
Estepona, España95%
Estas navidades he podido hacer un fantástico viaje por Marruecos, y la principal etapa fue la ciudad de Tetuán. Tetuán "la andaluza" está a sólo 40 kilómetros al sur de Ceuta, cerca de la costa mediterránea, y es cabecera junto con Tánger de la región norte de Marruecos. Tiene unos 300.000 habitantes y su medina, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco es una maravilla del urbanismo islámico de herencia andalusí.
El Feddán es una inmensa plaza abierta en el corazón de la ciudad. Se cierra por la desmesurada fachada del Palacio Real. Un gigantesco espacio vacío y desierto en mitad del bullicio ciudadano de Tetuán, que se desviaba, como un imparable río humano, por los estrechos pasajes laterales. Entramos en el Tarrafín, el principal acceso a la medina y una de las más importantes calles comerciales. Recorremos las retorcidas y blancas callejuelas en dirección al viejo Blad, el barrio más antiguo de la medina tetuaní.
El Blad es un universo centrípeto de callejas de estrechez inverosímil que penetran, profundas y oscuras, bajo las altas casas que la asombran con continuos cobertizos y algorfas que ocultan al paseante de la luz del día. Las calles y los adarves se entremezclan, en trazados concéntricos y divergentes alrededor de la Mezquita Mayor. Las calles parecen más bien pasillos o corredores de un edificio, continuamente cubiertas por las construcciones de las viviendas, soportadas por largas series de arcos sobre los que se disponen alfarjes de rollizos. Bajo este "urbanismo doméstico", tan íntimo, las puertas claveteadas lucen preciosas, adelantando algo de la maravilla decorativa de las casas que ocultan. Por todo este recorrido teníamos la sensación de estar paseando por espacios interiores, nunca por calles.
A la mañana siguiente, arrancamos nuestra ruta buscando Bab Nuader, dispuestos a penetrar en el popular barrio de El-Ayún. Las mujeres bereberes, con sus vestidos y sombreros típicos, vendían toda clase de verduras y hierbas. La larga calle de El-Ayún -"Las Fuentes"- es una de las arterias del comercio tradicional de Tetuán, donde se disponen los agricultores y ganaderos de las zonas rurales del entorno a vender los productos de sus humildes predios. Uno tras otro, se suceden los adarves, las mezquitas -de un sencillo sabor rural- y los puestos de pollos, palomos, verduras, hierbas aromáticas, frutos secos, perfectas y relucientes frutas. . . Casi todo ello dispuesto directamente sobre el suelo, sobre esa calle que es un río de gente, además de un depósito de inmundicias sin cuento.
El Suq el-Foquí era otro enjambre humano -he de advertir que no habíamos visto prácticamente ningún europeo desde que habíamos llegado a Tetuán-. Cruzándolo nos metimos en la zona de los artesanos. Subiendo un poco más llegamos hasta la Bab Mqabar -"Puerta del Cementerio"-, pero antes de salir por ella nos introducimos por una puertecita a su derecha en las Curtidurías.
El olor a animales muertos y a desechos orgánicos era nauseabundo e insoportable. A duras penas se podía aguantar allí. Los curtidores trabajaban, prácticamente ajenos a nuestra "marciana" presencia. Las Curtidurías son un espacio abierto, ocupado por piletas llenas con líquidos malolientes en los que las pieles son bañadas en los curtientes taninos y más tarde, en otras, teñidas. Se sitúa entre las casas de la medina y las murallas de Tetuán, desde la que podíamos ver el extenso cementerio que se dispone extramuros.
El cementerio de Tetuán. Allí están las tumbas de los muyahidines granadinos que refundaron la ciudad allá por el siglo XVI. Allí se alza el mausoleo de Sidi el-Mandri, morisco granadino, andalusí, fundador de la nueva Tetuán tras su expulsión de su patria, de la península Ibérica que ahora estaba subyugada por un poder extranjero venido del norte, los castellanos. Multitud de familias moriscas granadinas y de todo al-Andalus vinieron a poblar Tetuán, fundando aquí una suerte de "nueva Granada". No en balde, los tetuaníes se siguen considerando andaluces, y continúan llamando a su ciudad, con un indisimulado y fuerte orgullo, "la Hija de Granada".
La médina10
Valoración
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Accesibilidad
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Se tiene que ver
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Barato
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Posibilidad de pasear