Hoteles en Tánger, Marruecos

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Hoteles en Tánger

TÁNGER: ENTRE ÁFRICA Y EUROPA

Junto al estrecho de Gibraltar, al norte de Marruecos, se halla la antigua ciudad colonial de Tánger. Bulliciosa, cosmopolita, a medio camino entre África y Europa, en Tánger se dan la mano dos universos distintos materializados en la antigua medina, con sus estrechas callejuelas y sus zocos, y la ciudad moderna, con sus avenidas llenas de cafés, terrazas y míticos hoteles en los que aún se mantiene vivo el espíritu de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando los extranjeros acudían aquí en busca de un lugar exótico.

MEDINA

La medina es la ciudad antigua de Tánger, un espacio amurallado que encierra un laberíntico entramado de callejuelas entre las que aparecen decenas de bazares, teterías, tiendas, palacios, jardines, mezquitas, madrazas y riads, esto es, hoteles baratos y con encanto ubicados en antiguas casas organizadas en torno a un patio, como el Riad Arous Chamel. Aquí es donde podrás experimentar el lado más africano, más marroquí de la ciudad: tan solo tienes que adentrarte y dejarte llevar por los sonidos, los olores y los colores que lo inundan todo.

Una de las características que diferencian la medina de Tánger de las de otras ciudades de Marruecos es que en ella se aprecia una gran influencia occidental como resultado de la popularidad que alcanzó entre los europeos a finales del siglo XIX y principios del XX. Así lo comprobarás en edificios como la iglesia de la Purísima Concepción, católica pero con elementos arquitectónicos de influencia oriental; Dar Niaba, un palacio renacentista que fue la sede de la legación francesa; el edificio de la legación de Estados Unidos, cuyo interior se puede visitar; el hotel Continental, un histórico hotel con un aire decadente inaugurado en el siglo XIX, o el encantador y tradicional Zoco Chico, una plaza de estilo español que constituye el corazón de la medina. Y junto con estas muestras arquitectónicas de corte europeo conviven espacios como la «calle de las sinagogas» (Cheikh el Harrak) e importantes construcciones marroquíes como la Gran Mezquita del siglo XVII.

En la parte norte de la medina, en el punto más elevado, se sitúa la Casba, una ciudadela amurallada que se presenta como una medina dentro de la propia medina. La puerta de acceso principal es Bab el Assa, que da paso a la plaza de la Casba y al palacio Dar el Majzen, que fue la residencia del sultán en el siglo XVII y acoge en la actualidad el Museo de la Casba.

Ya fuera del universo paralelo que constituye la medina de Tánger, y antes de adentrarte en la ciudad nueva, no dejes de dar un paseo por el Gran Zoco o plaza del 9 de abril de 1947, cuyo nombre recuerda la fecha en que el sultán Mohámed V pronunció su histórico discurso en el que pedía la independencia de Marruecos. Este espacio, lleno de cafetines, es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, y en sus alrededores se encuentran el mercado de babuchas, la mezquita de Sidi bou Abid, la iglesia anglicana de Saint Andrew y el parque de la Mendubia, un remanso de paz en pleno centro.

CIUDAD NUEVA

De las callejuelas y el bullicio de la medina pasarás ahora a las ordenadas avenidas de la ciudad nueva, que tiene como eje principal el bulevar Pasteur. Aquí se encuentra la popular plaza de Sour Maâgazine o «muro de los perezosos», un bello mirador con cañones de origen portugués que ofrece unas vistas privilegiadas sobre parte del casco antiguo y el mar al fondo. También debes pasarte por el mítico Café de París, punto de reunión de espías durante la Segunda Guerra Mundial y lugar predilecto de Tenessee Williams, o el Café Hafa, al que han acudido famosos escritores y músicos como Paul Bowles o The Beatles. Y al igual que ocurre con el hotel Continental en la medina, en la ciudad nueva también hay varios hoteles históricos que hablan de aquel periodo en el que Tánger fue una ciudad internacional en la que convergían artistas atraídos por su maravillosa luz, millonarios europeos que buscaban nuevas formas de gastar su dinero, agentes secretos y todo tipo de vividores. Los más emblemáticos son el hotel Rembrandt y el hotel de cinco estrellas El Minzah, que se usó junto con el Continental para rodar varias escenas de la serie El tiempo entre costuras.

ALREDEDORES

A poco más de 10 kilómetros del centro de Tánger aparece el cabo Espartel, con su faro, su frondosa vegetación de alcornoques y jaras y sus espectaculares vistas al Mediterráneo y el Atlántico. En la misma zona encontrarás las grutas de Hércules, una serie de cuevas naturales que el mar invade cuando sube la marea y que, según cuenta la leyenda, fueron el lugar donde el héroe mitológico se retiró a descansar después de abrir el estrecho de Gibraltar. Y tras pasear por estos parajes o pasar la tarde en una de las playas de la costa tangerina, regresa a la ciudad y aprovecha para degustar una cena típica marroquí a base de delicias como la pastela de pollo o el tajín de cordero, dar un paseo por la Cornisa y sus bares y retirarte a descansar en un relajante y lujoso hotel con spa como el cinco estrellas Grand Mogador Sea View & Spa o el cuatro estrellas Hotel Solazur Business & Spa.

Precio máximo

de ‎20 €hasta ‎1.004 €