Estos jardines de estilo renacentista italiano fueron diseñados en 1919 por Nicolau Rubió i Tudurí por encargo del Marques de Roviralta. Están ubicados sobre un acantilado por lo que las vistas de la costa son espléndidas. El mantenimiento y conservación es realmente admirable, aunque con algunas partes todavía por reformar, como por ejemplo la Casa. Sin embargo, la labor refleja todavía las distribuciones propias del jardín italiano del “ Cinquecento” y “Seicento”. La mejor época para visitarlo es obviamente en primavera, pero cualquier época del año es apropiada ya que las vistas son magníficas, siempre y cuando el tiempo acompañe. Aunque parece un laberinto, a la entrada se ofrece un pequeño folleto con una ruta diseñada y las explicaciones de cada uno de los rincones y los distintos puntos de interés. A lo largo del recorrido se encuentran elementos ornamentales, como estatuas de mármol de estilo neoclásico y las sirenas de la escultora María Llimona o pequeñas fuentes que intentan romper en cierta manera la uniformidad del diseño. Pero lo más admirable es la enorme escalinata cubierta por enredaderas y flanqueada por cipreses altísimos. Por último, el agua también es un elemento abundante: por un lado el romper de las olas y por otro el correr de las aguas de las diversas fuentes que conforman el recinto. Realmente, un espacio digno de visitar y que rompe con el esquema de Lloret como ciudad meramente turística.