Holiday Inn Prague Airport by IHG
4 EstrellasVistas a la pista de aterrizaje, Cocina checa e internacional
Vistas a la pista de aterrizaje, Cocina checa e internacional
Cocina checa y francesa premiada, Ambiente artístico con dibujos de Hoffmeister
Habitaciones insonorizadas con temática de aviación, Bistró mediterráneo Oléo Pazzo
Jardín y terraza tranquilos, Arquitectura Art Déco histórica
Comida checa e internacional todo el día, Gimnasio en el hotel
LivingWell Health Club y spa, Centro de negocios galardonado
Restaurante Burger Bar con terraza ajardinada, Tratamientos de spa completos
Vistas panorámicas desde el Sky Bar, Especialidades checas en el restaurante Symphonia
Piscina cubierta y zona activa, Sauna finlandesa y centro de masajes
Cocina checa e internacional, Habitaciones decoradas al estilo francés
Entorno tranquilo junto al parque, Acceso al arte de la Galería Nacional
Aparcamiento seguro en el hotel, Alojamiento familiar
Restaurante internacional con terraza, Garaje subterráneo seguro
Restaurante histórico U Rychtare, Acceso directo en autobús a los lugares de interés de Praga
Piscina exterior de temporada con bañera de hidromasaje, Diversas experiencias culinarias
Piscina exterior, Habitaciones campestres con estilo único
Relajantes instalaciones de bienestar, Restaurante checo tradicional
Auténtica cocina checa e internacional, Masaje tailandés tradicional y bienestar
Tranquilas habitaciones con vistas al jardín, Habitaciones temáticas militares históricas
Habitaciones renovadas con balcón, Cocina checa e internacional
Suites con vistas panorámicas de la ciudad, Restaurante japonés Katsura
Cocina japonesa tradicional, Auténtico centro de masajes tailandeses
Restaurante con terraza en el hotel, Habitaciones temáticas de deportes
Restaurante y parrilla Type, Antigua imprenta histórica
Transporte público muy práctico, Edificio histórico de estilo italiano de 1890
Sauna finlandesa para una relajación total, Estancia familiar en el distrito de Břevnov
Comida en el restaurante Evropa, Servicios de sauna y masajes de bienestar
Estacionamiento seguro en garaje subterráneo, Habitaciones tradicionales de estilo inglés
Parking seguro en el patio, Habitaciones amplias para familias
Vistas panorámicas del Castillo de Praga, Restaurante Levitate con nivel Michelin
Acceso directo a la línea 22 de tranvía, Cómodo aparcamiento cubierto en el hotel
Restaurante de auténtica cocina checa, Excelente acceso al transporte público
Vistas panorámicas de la ciudad, Auténtica pizza napolitana
Vistas panorámicas de la ciudad, Auténticos techos de madera
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El 17 de mayo de 1942, la resistencia antinazi de Checoslovakia asesinó en Praga a uno de los pesos pesados del III Reich: el “Reichsprotektor” Reinhard Heydrich, uno de los jefes de las SS más sanguinarios y responsable del genocidio de miles de checos. La respuesta nazi a este asesinato fue inmediata y brutal; parece ser que los nazis recibieron la información de que los responsables del atentado se encontraban escondidos en el pequeño pueblo de Lidice, a 25 Km de Praga. Las tropas se dirigieron allí y quemaron todo el pueblo, fusilaron a los 192 hombres que allí residían y enviaron a las mujeres y niños a campos de exterminio. Literalmente borraron Lidice del mapa. Cuando acabó la contienda en 1945 se iniciaron las obras de el nuevo Lidice y en el lugar en el que había estado el pueblo original se levantó un memorial a las víctimas y una enorme rosaleda. Visité Lidice en marzo de 2006, durante el transcurso de mi viaje a Bohemia y creo que es un buen lugar para pasear y reflexionar sobre la barbarie nazi. El acceso a este pequeño pueblo no es complicado: en Praga tenemos que tomar el autobús que va en dirección a Kladno, la parada de buses está al lado de la estación de metro de Dejvická. No recuerdo el precio del billete de bus, pero si se que era barato. Sólo son 25 Km, pero el recorrido se acerca a la hora de duración ya que el bus que tomé era de la época soviética, muy viejo y destartalado. Además la carretera no es especialmente buena. Lo mejor es pedirle al conductor que nos avise una vez lleguemos a Lidice, porque el pueblo es pequeñísimo y la estación de autobuses se limita a un poste con el número de autobús. Una vez bajemos de nuestro transporte sólo tendremos que cruzar una arbolada carretera para llegar al memorial. Éste es fácil de localizar gracias a la multitud de carteles que indican su ubicación, una vez desembolsadas 80 coronas checas estaremos ya en el memorial. Lo primero que veremos serán unas columnas de estilo neoclásicos y dos edificios, uno a la derecha y otro -más grande- a la izquierda. En el primero se encuentra la exposición permanente de fotografías y documentos de la masacre y en el segundo están las exposiciones temporales, la sala de audiovisuales y el área de souvenirs.Aquí podremos alquilar los cascos para el recorrido o escuchar una breve historia de la matanza; en el caso del idioma español la tecnología se limita a un radiocassete con una cinta. Una vez fuera de los edificios podemos admirar el enorme mural en altorrelieve que une a ambas estructuras. En el primer mural se nos muestra la masacre y en el segundo la liberación de Checoslovaquia por el ejército rojo; todas las figuras del panel tienen la típica apariencia de la escultura soviética. Bien, tras el primer vistazo a las exposiciones veremos ante nosotros un enorme prado en donde antaño se encontraba el pueblo original. Obviamente cabe decir que la época ideal para visitar este memorial es a partir de la primavera-verano, pues es el momento en el que la hierba es más verde y la enorme rosaleda característica de este lugar está en todo su esplendo. Pasearemos por el prado viendo diversas estatuas y placas, todas ellas con ofrendas florales de la multitud de personas que han visitado el lugar para honrar la memoria de las víctimas del fascismo; entre todas las composiciones escultóricas hay una que pone los vellos de punta: la dedicada a los niños del pueblo gaseados en los campos de exterminio. El conjunto escultórico está compuesto por unas noventa figuras de niños a tamaño real y de rasgos hiperrealistas que estremece con sólo mirar, niños de todas las edades separados de sus madres y condenados a muerte por la locura colectiva que fue el nazismo. Más adelante, al final del paseo, encontramos el viejo cementerio en donde tan sólo subsisten unas pocas cruces ya que las SS no sólo se contentaron con destruir todo el pueblo y matar a la mayoría de sus habitantes sino que también profanaron casi todas las tumbas del cementerio. En mi caso el paseo fue aún más triste ya que en la época del año que fui el cielo estaba nublado y una leve llovizna caía sobre nosotros, además la rosaleda no estaba florecida y la hierba era de un tono ocre, a esto hay que sumarle el frio que hacía y el silencio absoluto ( no había nadie ). El paseo me oprimió el corazón pero salí de allí sabiendo que había hecho bien en visitarlo.
Memorial de Lidice es una de las principales atracciones en Lidice y por sus características únicas atrae a numerosos visitantes cada año.
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