Durante los siglos XIX y XX, gran parte de los emigrantes asturianos a América (indianos), que regresaban con una considerable fortuna, construían mansiones con aire tropical, adornando sus jardines con palmeras, aguacates, tamarindos y gran variedad de plantas que les recordaban la tierra que les había sido tan propicia. En Ribadesella, a lo largo del paseo de la playa, y en sus proximidades, se concentra un gran número de estas construcciones, algunas dedicadas a la hostelería en la actualidad y otras habitadas por sus actuales propietarios u ofrecidas en alquiler estival. Disponen de paneles explicando datos de interés, como el arquitecto autor del proyecto, año de construcción, primer propietario y origen de su fortuna, entre otros.